<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Género &#8211; Resonalia</title>
	<atom:link href="https://resonalia.org/category/genero/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://resonalia.org</link>
	<description>Innovaciones por el derecho de las mujeres y alteridades a la ciudad.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 21 May 2022 12:33:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://resonalia.org/wp-content/uploads/2021/09/cropped-resonalia_fav-32x32.png</url>
	<title>Género &#8211; Resonalia</title>
	<link>https://resonalia.org</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Voces que salvan</title>
		<link>https://resonalia.org/voces-que-salvan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carla Contreras]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 May 2022 12:33:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[Cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Mulier]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://resonalia.org/?p=970</guid>

					<description><![CDATA[La pandemia ha mostrado evidencias alarmantes sobre el incremento de la violencia de género en el mundo. Según reportes de la Organización Mundial de la Salud y programas de protección independientes en Latinoamérica, la cuarentena ha dejado confinadas a miles de mujeres junto a sus agresores, lo que ha generado un incremento de aproximadamente 60% en los reportes de maltrato en la región. En respuesta, algunas organizaciones no gubernamentales en el estado Zulia han redoblado sus esfuerzos para proteger el bienestar psicológico de las mujeres en riesgo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size"><a href="https://www.historiasquelaten.com/voces-que-salvan/">Artículo original publicado el 19 de Agosto del 2020 en historiasquelaten.com.</a></p>



<p><strong>La pandemia ha mostrado evidencias alarmantes sobre el incremento de la violencia de género en el mundo. Según reportes de la Organización Mundial de la Salud y programas de protección independientes en Latinoamérica, la cuarentena ha dejado confinadas a miles de mujeres junto a sus agresores, lo que ha generado un incremento de aproximadamente 60% en los reportes de maltrato en la región. En respuesta, algunas organizaciones no gubernamentales en el estado Zulia han redoblado sus esfuerzos para proteger el bienestar psicológico de las mujeres en riesgo. Esta es la primera entrega de una serie sobre iniciativas de solidaridad para atender la salud mental de los zulianos. #LatimosEnCuarentena</strong></p>



<p>Cuando sienten miedo, llaman. Si una amenaza se cierne contra sus vidas, o vulnera su integridad, decenas de ellas toman el teléfono para pedir ayuda. Como lo ha hecho&nbsp; durante toda la cuarentena&nbsp;Juliana*, una joven de 23 años que ha vivido varios episodios de violencia de género. No pide auxilio para salvar su vida, pero sí recibe terapia para sanar su salud mental.&nbsp;</p>



<p>—Necesito conversar con alguien que no espere nada de mí, que no me juzgue y eso lo he conseguido en la consulta. Espero continuar con ella, porque a veces siento que la situación es insostenible y no puedo sola, al menos emocionalmente. Necesito a alguien que acompañe mi proceso. No tengo suficiente estabilidad emocional en estos momentos para llevar este proceso sola.</p>



<p>Algunas mujeres hablan o chatean a escondidas, bajo el acecho de sus agresores y con el temor de ser descubiertas. Otras, desde espacios físicos seguros, pero con las secuelas evidentes del maltrato en sus relatos. Son mujeres víctimas de la violencia de género que no quieren convertirse en un dígito más dentro del registro de femicidios en su región y que han decidido salirse de la espiral que tanto daño les ha hecho.&nbsp;</p>



<p>Ruegan que la señal telefónica no les falle de nuevo, o que lo que les queda de batería en su celular alcance para hacer la llamada a tiempo. No tienen control del éxito de la conexión, su única certeza es que del otro lado del teléfono habrá alguien dispuesto a hacer lo que esté en sus manos para procurar su bienestar psicológico o físico.&nbsp;</p>



<p>Sus llamadas van dirigidas a Mulier, una de las ONG que nació en el año 2017 en el estado Zulia para visibilizar la realidad de niñas, adolescentes y mujeres, poner en la agenda pública sus necesidades y promover soluciones que permitan la garantía de sus derechos.</p>



<p>La dificultad para movilizarse durante la cuarentena, la escasez del transporte público y las fallas de los servicios en esta región del occidente de Venezuela han mermado su trabajo en los últimos meses. Su sede dejó de ser un espacio para albergar a las víctimas, se suspendieron sus charlas de formación preventiva en las universidades de Maracaibo y sus voces dejaron de escucharse por la radio local.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, esto no ha detenido el acompañamiento que le brindan a las mujeres que se encuentran en situaciones de riesgo, especialmente ahora que la cantidad de casos de violencia ha tenido un crecimiento exponencial en relación a años anteriores.&nbsp;</p>



<p>137 asesinatos de mujeres y niñas se han registrado en lo que va de año, 68 se han producido durante el período de confinamiento. Zulia se ubica como el tercer estado del país con mayor cantidad de casos, al acumular la cifra de 12 mujeres que perdieron la vida de forma violenta entre enero y junio. Esto de acuerdo con el informe semestral del Monitor de femicidios, un estudio realizado por la antropóloga Aimee Zambrano, que registra cada reporte de asesinatos a mujeres publicados en medios digitales.&nbsp;</p>



<p>Los expertos confirman este alarmante incremento de las víctimas fatales y denuncias de violencia física, verbal y psicológica durante el confinamiento. Vinculan esta circunstancia con el hecho de que las mujeres están encerradas en sus casas con sus agresores, sin tener un lugar donde refugiarse.&nbsp;</p>



<p>Desde el 15 de marzo hasta el 15 de julio en Mulier han atendido a 42 mujeres a través de sus servicios telefónicos, 27 de ellas se encuentran recibiendo atención psicológica por parte del equipo de terapeutas. Las otras han requerido asesoría legal o apoyo policial de forma presencial y el equipo ha canalizado su necesidad hacia otras organizaciones, de acuerdo con Estefanía Mendoza, coordinadora de planificación, programas y proyectos de la organización.&nbsp;</p>



<p>Explica que la emergencia humanitaria compleja que vive el país, y el contexto de pandemia, han generado un caldo de cultivo para que se incrementen las expresiones de violencia de género.</p>



<p>—La cuarentena ha impactado a las mujeres en situación de riesgo de formas muy diversas y complejas. Muchas están en condiciones que implican peligro para su integridad física y no hay casas de abrigo en las que puedan ser resguardadas. En este contexto una de las cosas que hemos podido mantener e incluso extender a municipios remotos y otros estados es la asistencia psicólogica a distancia.&nbsp;</p>



<p>Una de sus beneficiarias fue Verónica*, de 19 años, quien vivió una historia personal de violencia que la llevó a necesitar ayuda psicológica para superar un trauma. Seguir con sus sesiones a distancia durante el confinamiento ha sido clave para continuar con su proceso de sanación.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="916" height="576" src="https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076.jpeg" alt="" class="wp-image-972" srcset="https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076.jpeg 916w, https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076-300x189.jpeg 300w, https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076-768x483.jpeg 768w, https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076-370x233.jpeg 370w, https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076-865x544.jpeg 865w, https://resonalia.org/wp-content/uploads/2022/05/IMG-20200814-WA0076-642x404.jpeg 642w" sizes="(max-width: 916px) 100vw, 916px" /><figcaption>Fotos: Mulier<br></figcaption></figure>



<p>—Luego de meditarlo por un tiempo decidí asistir a la terapia de Mulier. Allí, por primera vez, me sentí en un ambiente seguro —suena emocionada en su nota de voz—. La mejoría en mi estabilidad mental ha sido impresionante. He crecido como persona y he superado la depresión por la que atravesé. Estas iniciativas son esenciales para todas las mujeres que necesiten apoyo psicológico y no tengan los medios para costear una terapia.</p>



<p>Pero ella no es la única beneficiaria, el respaldo psicológico de esta organización fue clave para la recuperación de Sarah*, quien se vio obligada a regresar a Zulia, su tierra de origen, luego de vivir una historia de violencia con su expareja:</p>



<p>—Tengo 34 y padecí violencia de género por dos años. Cuando decidí poner fin a la relación fue cuando me di cuenta que ya mi cuerpo y mi mente ya no soportaban más maltrato. Me tuve que ir casi huyendo a Maracaibo y cuando llegué aquí todo fue muy difícil. Lloraba todos los días, tenía pesadillas, no veía luz. Siempre tenía miedo de que apareciera, como en efecto ocurrió. Me recomendaron atención psicológica, pero yo no tenía dinero para pagarla. Intenté ayudarme por mis propios medios, pero no tenía una mejoría concreta. Entonces una amiga me habló de Mulier y me dijo que allí me podían ayudar con todo y de forma gratuita. Los contacté y desde el primer momento fueron muy cordiales. Me remitieron a la psicóloga, que fue muy especial conmigo, y comencé mi proceso de terapia.</p>



<p>Estefanía Mendoza comenta que estas acciones realizadas por organizaciones como Mulier son esenciales para resguardar la vida de muchas mujeres en el país, ya que, según ella, la acción del Estado en materia de protección es prácticamente nula en estos tiempos.</p>



<p>—Los tribunales no están trabajando, la policía y el Ministerio Público laboran a media máquina. Lamentablemente nosotros no podemos sustituir, exclusivamente con asesorías y atención psicológica, la acción de esos organismos en el resguardo de las mujeres.</p>



<p>Los expertos advierten además que la atención psicológica colectiva será vital incluso en el período de la pospandemia. Esto debido a que muchos grupos sociales, especialmente los más vulnerables, van a atravesar cuadros de disociación afectiva, alienación y despersonalización producto del trauma vivido, en especial las mujeres que hayan atravesado situaciones de riesgo y de violencia.</p>



<p class="has-small-font-size"> *Los nombres reales de Juliana, Verónica y Sarah fueron cambiados para proteger su identidad.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Aló, ¿Mulier?</strong></p>



<p><em>– Las mujeres atendidas por esta organización tienen edades comprendidas entre los 13 y los 51 años.</em></p>



<p><em>– 67% son solteras.</em></p>



<p><em>– 40% son bachilleres y 53% posee título universitario.</em></p>



<p><em>– 60% son madres.</em></p>



<p><em>– 40% ha realizado una denuncia por la situación de violencia vivida.</em></p>



<p><em>– Las agresiones incluyen violencia psicológica en 55% de los casos, física en el 20% y sexual en 15%.</em></p>



<p><em>-En 27% de los casos los agresores son sus parejas actuales y en 33% sus exparejas. 40% de ellos tiene antecedentes de violencia contra otras mujeres y 7% tiene acceso a armas de fuego.</em></p>



<p><em>– 47% presenta un riesgo moderado sobre su integridad física, lo que significa que está en una situación de violencia que puede intensificarse y empeorar con el tiempo.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Si necesitas ayuda</strong></p>



<p><em>Varias organizaciones que trabajan en la prevención y denuncia de la violencia contra las mujeres, promueven la defensa de los derechos humanos de las mujeres, las niñas y las adolescentes, y ofrecen orientación u atención psicológica y legal. Estas son algunas:</em></p>



<p><em>Cepaz: https://cepaz.org/sobre-cepaz/#cepazMision<br>Avesa: https://avesawordpress.wordpress.com/<br>Red Naranja: www.rednaranjavenezuela.org<br>Fundamujer: http://www.fundamujer.com/<br>Voces de Género – Venezuela: www.vocesdegenero.org/<br>Psicólogos Sin Fronteras: https://psfvenezuela.wordpress.com/<br>Mulier Venezuela: https://medium.com/@MulierVenezuela <strong>Redes sociales:</strong> @muliervenezuela <strong>Correo</strong>: feminismo.mulier@gmail.com <strong>Teléfono</strong>: 0058-424-6254125</em></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las cuerpas como arena política</title>
		<link>https://resonalia.org/las-cuerpas-como-arena-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Georgia Rothe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Sep 2021 17:54:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Género]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://resonalia.org/?p=431</guid>

					<description><![CDATA[Pensar la distancia implica abrir espacios para discutir sobre los problemas que siguen vigentes sin importar la llegada irreversible de una nueva normalidad relativa. Uno de los temas que ha ido tomando fuerza en las últimas décadas tiene que ver con la reivindicación del otro, la búsqueda de mecanismos innovadores para darle relevancia a los diferentes, desiguales y desconectados de la globalización. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size">Foto: Roxanne Desgagnés</p>



<p>Pensar la distancia implica abrir espacios para discutir sobre los problemas que siguen vigentes sin importar la llegada irreversible de una nueva normalidad relativa. Uno de los temas que ha ido tomando fuerza en las últimas décadas tiene que ver con la reivindicación del otro, la búsqueda de mecanismos innovadores para darle relevancia a los diferentes, desiguales y desconectados de la globalización.&nbsp;</p>



<p>La mujer se ha visto como ese gran otro que no existe. Gracias a las constantes luchas feministas se ha podido posicionar dentro del sistema patriarcal, que ante todas las formas tiene el control y gestión sobre la vida, donde también pretende tener un control sobre los cuerpos femeninos. La dominación masculina es una realidad que se asume como una normalidad incuestionable.&nbsp;</p>



<p>Los desafíos mayores del porvenir, ahora trazados por un contexto pandémico, son igual de propicios para desmontar paulatinamente las visiones machistas del mundo, que rigen las normas e imponen modo de ser, hacer y ver.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="PENSAR LA DISTANCIA // Las cuerpas como arena política, con Georgia Rothe" width="1290" height="726" src="https://www.youtube.com/embed/wrIadIMDbHQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption><br>Conversación con Georgia Rothe en el marco del evento Pensar la Distancia.</figcaption></figure>



<p>Se ha dado por sentado que la mujer, en el sadismo de la enseñanza, ha tenido que aprender a verse a sí misma desde la mirada masculina. La relación con el cuerpo se concibe en una serie de hostilidades presentes en todas las formas posibles de control y estrategias sociales de reproducción, que se despliegan en formas sofisticadas de violencia física y simbólica contra las mujeres.&nbsp;</p>



<p>El cuerpo, el reconocerlo, es afirmar la propiedad de un territorio que nos pertenece. El movimiento feminista, como agenda contra-hegemónica, busca desmontar la tiranía corporal, que a largo plazo ha cristalizado y legitimado figuras deformadas de mujeres sumisas y moldeadas desde los antojos masculinos. Hay que Aprender a buscar estrategias para conceptualizar nuevas formas de mirarnos como cuerpos que piensan y ejercen poder, donde también las virtudes comprenden pensar la distancia y repensar los vínculos con la existencia, sacando provecho de las nuevas tecnología y formas de promover la crítica desde la visión femenina.&nbsp;</p>



<p>El cuerpo es la primera soberanía que tenemos para desarrollar la existencia. La pregunta clave que surge es: ¿cuál es la relación del cuerpo que habitamos con eso que está fuera de nosotros? ¿Cuántas formas de violencia pueden percibir a partir de la asimilación plena del cuerpo, y cómo digerir luchar con esa realidad y poder cambiarla?</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El shock de la masculinidad</title>
		<link>https://resonalia.org/el-shock-de-la-masculinidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jordi Santiago Flores]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Aug 2021 14:20:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[Masculinidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://resonalia.org/?p=308</guid>

					<description><![CDATA[Nunca he sido un hombre muy tremendo y debo confesar que no ha sido, precisamente, porque me hayan faltado ganas. Desde que un hombre nace es incitado a la tremendura. En distintas culturas esto es así, en nuestra tradición occidental ser hombre es sinónimo de fuerza, arrojo, valentía, potencia y muchos más apelativos que apuntan a su grandiosidad fálica. Presentarse como un hombre comedido: en sus relaciones, en sus demostraciones de poder, en sus alardes corporales y en el relato de sus hazañas u osadías, suele ser visto como una muestra de debilidad, o, como también se señala, de feminidad. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size">Fotografía: Oladimeji Odunsi</p>



<p>Nunca he sido un hombre muy tremendo y debo confesar que no ha sido, precisamente, porque me hayan faltado ganas. Desde que un hombre nace es incitado a la tremendura. En distintas culturas esto es así, en nuestra tradición occidental ser hombre es sinónimo de fuerza, arrojo, valentía, potencia y muchos más apelativos que apuntan a su grandiosidad fálica. Presentarse como un hombre comedido: en sus relaciones, en sus demostraciones de poder, en sus alardes corporales y en el relato de sus hazañas u osadías, suele ser visto como una muestra de debilidad, o, como también se señala, de feminidad.&nbsp;</p>



<p>Expresar que a un hombre le es señalada su feminidad es un decir elegante, pues en verdad lo que ocurre es que este sujeto “débil”, “femenino”, o atípico frente a este ideal de grandeza, carga con todos los improperios y rechazos que una tradición machista alberga y reproduce. No ser un hombre tremendo puede ser un problema para un adolescente o un joven al que ya se le pide que exhiba sus dotes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>A algunos chicos esta mostración de poder se les da muy bien. Les funciona, logran convencer de su hombría a los demás. Este hombre arquetípico obtiene su reconocimiento alzando la voz, a los golpes, con manifestaciones de fuerza, ira, arrojo o caradurismo; también, en algunos casos, se da una combinación compleja con muestras de cariño o protección hacia sus seres queridos. El hombre bravo y, en ocasiones, por extensión, agresivo es el estereotipo más aceptado y reproducido en nuestra cultura venezolana.</p>



<p>Todos o casi todos, mientras nos hacemos hombres, queremos ser así, como ese personaje del respeto y las mil mujeres. Es probable que alguno se sienta acomplejado porque encarnar esta posición no se le dé tan fácil. Un amigo comentó una vez, de manera jocosa y a propósito de esta dificultad de ser El hombre, que a él no se le había dado ese “gen de la maldad” porque le costaba mucho, dicho coloquialmente: montar cachos y andar en las mil aventuras de faldas teniendo novia.</p>



<p>No introduzco azarosamente el término ‘maldad’. A veces ese macho que todos idealizan puede —consciente o no— hacer algo malo. Hablar de maldad en este caso es delicado y casi macabramente paradójico, pues quien se ha criado vi-viendo los aplausos de una cultura falocéntrica no siempre le es tan sencillo identificar un acto de maldad, de una hazaña, de un mal exceso. Las historias de vida dan testimonios de muchas complejidades al respecto.&nbsp;</p>



<p>En cuanto a las discusiones en el mundo actual sobre la masculinidad, algunos activistas que no congenian con el término “nuevas masculinidades” les gusta hablar de masculinidades positivas. Esto me permite retomar el punto de lo bueno y lo malo: si hay masculinidad positiva, su contrario es la masculinidad negativa. Si hay masculinidad tóxica, debe haber una masculinidad ¿beneficiosa? ¿Buena? ¿Sana? Es difícil conceptualizar.&nbsp;</p>



<p>Volviendo al problema de la alienación del hombre, el principal obstáculo que me he encontrado en mis labores de activismo sobre estos asuntos de masculinidades, es que los hombres, en general, no me prestan demasiada atención. Casi ninguno considera que hay un problema en su manera de ser, aún más si —y sin necesidad de ser machista y agresivo— todo le ha funcionado bien en los distintos ámbitos: mujeres, virilidad, respeto, etc. Casi ninguno encuentra un inconveniente a menos que se hayan topado en algún momento con el “shock de la masculinidad”.&nbsp;</p>



<p>Esta formulación la utilicé recientemente en una entrevista de prensa, un poco fallida, la verdad. Me apresuro a decir que si la considero fallida es porque no supe decir, concretamente, para los pocos caracteres que nos otorga un medio público, la importancia de lo que trataba de transmitir. El shock de la masculinidad es cuando nos damos cuenta del desfase, o el impase o la dificultad que tenemos con ese exceso que como hombre se nos pide. Si no cumplimos con ese exceso, entonces, ¿no soy hombre?, ¿soy poco hombre? Por preguntas como estas, en muchos casos, es que se empieza a colar un trabajo de autodescubrimiento de lo que implica ser un hombre.</p>



<p>La entrevista fue impulsada —así me lo transmitió la persona que me contactó— por la “ola de denuncias” de agresión sexual que se han venido dando últimamente en el país. Un problema que, a mi modo de ver, es mucho más complejo y antiguo que el revuelo noticioso. El movimiento #MeToo se inició como un señalamiento, principalmente, hacia personalidades públicas y ha abierto un campo de denuncias más amplio que ha generado distintos impactos sociales. Sin embargo, —pensándolo a gran escala— muestra solo una pequeñísima parte del grupo de mujeres que en el mundo han sido víctimas de violencia sexual por parte de los hombres. En las zonas más populares de casi todos los países, que son muchas y las más abundantes, hay pocos canales para la autonomía de la denuncia. Este es un problema extendido y —tristemente— muy común.</p>



<p>&nbsp;El tema pone sobre el tapete muchos asuntos; no es ligero. La reflexión sobre la masculinidad es una discusión sobre el poder, la legalidad, la institucionalidad, lo permitido y lo no permitido, el predominio político, los privilegios sociales en general. Si vivimos en una sociedad falocéntrica, ¿cómo no pensar que todo se organiza a partir de esa necesidad de poder y, más aún, al uso idealizadamente machista que se le da? Considero que el tópico masculinidades es central para analizar esta sociedad y movernos hacia una nueva pedagogía del término. Esto fue algo en lo que insistí en la entrevista.&nbsp;</p>



<p>Una nueva pedagogía de la masculinidad quiere decir que un hombre no va a revisarse porque lo señalen o acusen de bestia. Eso puede generar, en ciertos casos, respuestas psicológicas y emocionales contrarias. Si hablamos de que el encuentro con la masculinidad negativa es del orden del shock (este término puede entenderse también como sobresalto, perturbación, molestia, e incluso, desconcierto) no puede pretenderse que señalando a los hombres de malvados y crueles y exigiéndoles el cambio, esa operación se va a dar de forma deseada. Por eso es importante que existan espacios de trabajo (esto es: reflexión, discusión, intercambio, compromisos, acciones, etc) sobre las masculinidades.&nbsp;</p>



<p>¿Qué pueden hacer las instituciones públicas, privadas o agentes en general que quieran contribuir para evitar llegar —en este marco del que hablamos— a la violencia, la ilegalidad y la indeseable resolución de la justicia? <strong>Es fundamental apoyar los espacios de trabajo sobre masculinidades</strong>. ¿Cuáles? Varios, diversos, los muchos o pocos que hayan y crear nuevos. No de una forma burocrática o superficial, menos aún partidista. El problema del exceso de poder del hombre es un asunto que trasciende los partidos políticos, las toldas y las ideologías; es un problema complejo porque está incrustado en la cultura. Por eso hablo de un trabajo pedagógico, y para ello los recursos deben orientarse a apoyar a las personas que con entrega y tesón —con el esfuerzo que solo los pedagogos sabemos que conlleva— realizamos labores de reflexión en el ámbito de las masculinidades.&nbsp;</p>



<p>Mucho se habla de la deconstrucción del hombre. Ese es un trabajo que necesita de soportes, ámbitos amigables y orientaciones que faciliten el trabajo personal de cada individuo. ¿Cómo ha de ser ese hombre deconstruido? Jugando a darle valor al término, diría que la respuesta es: debe implicarse permanentemente crítico con el ser (o digamos la manera de ser) de su masculinidad. Hay que desconfiar del hombre que se diga deconstruido como si aludiera a una forma “purificada”. Tampoco este tema se trata de moral, este trabajo de revisión constante es complejo —¡e interesante y beneficioso!, además de necesario— porque en todo momento habrán situaciones (sobre todo si la sociedad en la que vivimos sigue siendo preponderantemente machista) en la que se nos exija responder “como un hombre”. ¿Cómo lo vamos a hacer? Cada escenario implica una respuesta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>¿Por dónde empezar o continuar (la verdad no son muchos los espacios en Venezuela encargados de estas labores) con los trabajos en pro de los redescubrimientos masculinos? Hay que apoyar los espacios o personas que dedican tiempo a estas actividades pedagógicas, que implica preparar programas y atenderlos antes, durante y después de cada sesión o encuentro o cualquiera que sea el formato que sirva a este empeño. ¿Qué hombres son los encargados de hablarles a otros hombres? Ninguno en particular, no hay un tipo de hombre nuevo elegido; deben haber varios interlocutores que puedan generar distintas empatías para aproximarse con éxito a distintos ámbitos o comunidades. Lo estimado sería que cada vez seamos más voces de hombres comprometidos con un uso positivo de nuestro ejercicio de poder masculino, y eso nos indicará que el cambio social ha venido ocurriendo.&nbsp;</p>



<p>Ojalá podamos usar el shock de este momento para darle lugar a un asunto que lo necesita.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las mujeres son las más afectadas por la pérdida de empleo a causa de la pandemia</title>
		<link>https://resonalia.org/las-mujeres-son-las-mas-afectadas-por-la-perdida-de-empleo-a-causa-de-la-pandemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ariadna García]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Aug 2021 13:34:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://resonalia.org/?p=303</guid>

					<description><![CDATA[Caracas. Los avances en la región para reducir las brechas de género son lentos, pero la pandemia por la COVID-19 llegó a agravar las desigualdades que existían antes de la crisis sanitaria. En Venezuela el impacto es mayor debido a la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), que afecta al país desde 2015 y que pone mayor peso en las espaldas de niñas y mujeres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size"><meta charset="utf-8">Foto: Tairy Gamboa</p>



<p class="has-small-font-size"><em>Este artículo fue publicado por el equipo de <a rel="noreferrer noopener" href="https://cronica.uno/" target="_blank">Crónica Uno</a> el 11 noviembre de 2020. <a href="https://cronica.uno/las-mujeres-son-las-mas-afectadas-por-la-perdida-de-empleo-a-causa-de-la-pandemia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Artículo original</a>.</em></p>



<p>Caracas. Los avances en la región para reducir las brechas de género son lentos, pero la pandemia por la COVID-19 llegó a agravar las desigualdades que existían antes de la crisis sanitaria. En Venezuela el impacto es mayor debido a la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), que afecta al país desde 2015 y que pone mayor peso en las espaldas de niñas y mujeres.</p>



<p>Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (<a href="https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-oit-advierten-que-mercado-laboral-america-latina-caribe-tendra-lenta-recuperacion" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cepal</a>) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que las mujeres tienen mayor presencia en los sectores más afectados por la pandemia, estos son los de servicio doméstico, restaurantes, hoteles y comercio. Como consecuencia las mujeres se ven más afectadas por la pérdida de empleo.</p>



<p>La reducción del empleo fue mayor en el caso de las mujeres que en el de los hombres. En promedio la contracción del trabajo para las mujeres se ubicó en 18,1 %, mientras que en los hombres fue de 15,1 %.</p>



<p>La economista Christi Rangel explica en entrevista a Crónica.Uno que las mujeres históricamente se ocupan de trabajos no remunerados. Esto incluye el cuidado de niños, enfermos o adultos mayores en el hogar. Con el cierre de escuelas y los sitios para personas de la tercera edad aumentan las labores domésticas para las mujeres y también la vulnerabilidad.</p>



<p>“Históricamente los salarios de las mujeres son menores que los de los hombres. (…) Los sectores más afectados por la pandemia son los de servicios, minoristas, comida y turismo, así que es más probable que las mujeres que estaban en estos sectores se quedaran sin fuente de ingreso respecto a los hombres”, señala Rangel.</p>



<h5 class="wp-block-heading">Una investigación de Rosa Paredes para la ONG Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (<a rel="noreferrer noopener" style="letter-spacing: -0.02em; display: inline !important;" href="https://avesa.blog/" target="_blank">Avesa<span style="color: var(--theme-color-text_dark); letter-spacing: -0.02em; background-color: var(--theme-color-bg_color);">), realizada en julio de 2020 en las parroquias Fila de Mariches y Caucagüita del municipio Sucre, estado Miranda encontró que las encuestadas con hijos dedican un promedio de 13 horas diarias y 91,6 horas semanales a las actividades de cuidado familiar.</span></a></h5>



<p>En Venezuela el impacto en las mujeres es mayor por la EHC. Las mujeres en el sector informal tienen menores ingresos que los hombres, afirma la economista. Además, agrega que la crisis que provocó la COVID-19 vino a aumentar las desigualdades. Las adultas mayores también están en la punta de lanza, pues muchas de ellas han quedado al cuidado de sus nietos por la migración de los últimos años.</p>



<p>ONU Mujeres estima que en el mundo 58 % de las mujeres empleadas trabajan en el sector informal y se calcula que, durante el primer mes de la pandemia, las trabajadoras informales perdieron en promedio 60 % de sus ingresos.<br>¿Cómo superar las brechas? Rangel señala que sin lugar a dudas en el país entra ayuda humanitaria, pero pone énfasis en que se necesita más. Apunta que las transferencias directas a las mujeres son cruciales para aumentar los ingresos y la alimentación de los grupos familiares, así como la asignación de créditos para empresarias y emprendedoras, otra vía para apoyarlas y recuperar los trabajos por cuenta propia.</p>



<p>La crisis económica, política y social de Venezuela hace que resolver la desigualdad pase por una serie de cambios estructurales. La economista los enumera. “Se debe garantizar el equilibrio macroeconómico, respetar el derecho a la propiedad privada, recuperar la autonomía de los poderes públicos. Llevar a cabo un proceso ordenado y transparente de privatización y limitar el abuso de poder”, plantea.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Es repensar el gasto. El poco dinero orientarlo a los sectores más vulnerables. Las políticas públicas deben enfocarse en incluir la perspectiva de género y cualquier decisión que se tome debe sopesar el impacto en las mujeres y las niñas, porque la desigualdad está muy marcada”, economista Christi Rangel.</p></blockquote>



<p>En el foro “Pobreza femenina en Venezuela” celebrado el 16 de octubre la economista Adicea Castillo y especialista en temas de género señalaba que la crisis ha llevado a las mujeres a realizar actividades con poca protección social. Además, expuso que el embarazo adolescente es un factor determinante en la reproducción de la pobreza, no obstante, señaló que uno de los procesos más empobrecedores es el inflacionario. Este año la nación podría cerrar con una inflación de 2487 %, según <a href="https://cronica.uno/focuseconomics-calcula-que-tipo-de-cambio-cierre-este-ano-en-bs-900-920-por-dolar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">datos</a> de FocusEconomics.</p>



<p>Por su parte, Rosa Paredes, coordinadora del Área de estudios de la Mujer de la UCV, enfatizó durante el foro virtual que las nuevas políticas del cuidado exigen respuestas de toda la sociedad. “La cuarentena ha provocado una crisis sin precedentes en la tarea de los cuidados. Es necesario reactivar la economía con trabajos formales para mujeres pobres”, afirmó.</p>



<p>María Luisa Campos, internacionalista y fundadora de la ONG Resonalia que promueve el derecho de las mujeres a una ciudad segura, señala que es necesario una vez que se reabran las actividades que haya espacios de lavandería, guardería o comedores para aligerar las tareas de quienes están a cargo de los cuidados. “Si no satisfacemos esas necesidades las mujeres seguirán en esas labores, mientras más gente tengan a cargo menos tiempo tendrán”, dice.</p>



<p>A su juicio las mujeres pobres de tiempo no pueden acceder a trabajos formales ni a la educación. “Si estas niñas siguen como responsables de mantener el hogar quizás no vuelvan a incorporarse en esas actividades”, señala Campos. Rangel coincide en esto al advertir que lo que ocurre luego de la pandemia es que no todos los niños regresan a las escuelas y son más las niñas las que se quedan fuera del sistema educativo, pero a cargo de las tareas del hogar.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
